Écija, 29 de Mayo de 2026 – Se aproxima la llegada de la época estival, y las alertas meteorológicas por las altas temperaturas que llegan en esta época del año. Como cada año, el estrés térmico se sitúa como uno de los principales riesgos laborales para los profesionales que trabajan con exposición al sol, como el sector de la construcción. En entornos de obra expuestos, la prevención y la planificación rigurosa de las jornadas no son opcionales, sino medidas críticas indispensables para proteger la salud de los operarios y transportistas.
Ante este desafío, es prioritario que las empresas del sector implanten protocolos de actuación que minimicen la exposición y garanticen entornos de trabajo seguros. A continuación, te ayudamos a recopilar las nociones más importantes que detallan las medidas organizativas esenciales y las pautas para gestionar de forma eficaz el trabajo bajo altas temperaturas.
El impacto del estrés térmico en el entorno de trabajo
El estrés térmico es la carga de calor acumulada en el cuerpo humano, resultante de la interacción entre las condiciones ambientales del entorno, la actividad física exigida por el trabajo y la resistencia térmica de la ropa utilizada. Factores como las altas temperaturas, una humedad relativa elevada o la ausencia de corrientes de aire dificultan de manera directa la evaporación del sudor, impidiendo que el organismo libere el calor sobrante.
Cuando la temperatura interna del cuerpo supera los 38 °C, los mecanismos de termorregulación empiezan a verse comprometidos. Esto se traduce inicialmente en fatiga extrema, mareos, pérdida de atención y calambres, lo que eleva exponencialmente la probabilidad de sufrir accidentes laborales. En los escenarios más graves, la acumulación incontrolada de calor corporal puede desencadenar un golpe de calor, considerado una emergencia médica de máxima urgencia.
Protocolo preventivo a pie de obra: Medidas de actuación organizativas
La mitigación de los riesgos por calor requiere una planificación rigurosa por parte de los coordinadores de Seguridad y Salud, aplicando medidas técnicas y organizativas adaptadas al ritmo de cada proyecto:
1. Organización del tiempo de trabajo y planificación horaria
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Adaptación de la jornada: Se debe priorizar la aplicación de la jornada intensiva de verano, adelantando el horario de entrada para concentrar las tareas de mayor esfuerzo físico en las primeras horas de la mañana.
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Evitar horas críticas: Se deben programar los trabajos más pesados fuera de las franjas de máxima radiación solar.
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Rotación y descansos programados: Es fundamental establecer pausas de recuperación frecuentes a lo largo del día. Es preferible realizar descansos cortos y repetidos en zonas climatizadas o de sombra que una única de mayor duración.
2. Acondicionamiento de los centros de trabajo y obras
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Puntos de hidratación constantes: Se debe garantizar el acceso permanente a agua fresca. Se aconseja beber en pequeñas cantidades de manera constante (cada 15 o 20 minutos), incluso sin tener la sensación de sed.
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Habilitación de zonas de sombra: Es necesario disponer de espacios acondicionados o áreas exteriores protegidas con toldos destinadas exclusivamente al descanso de los operarios.
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Vestuario laboral y equipos de protección individual (EPIs): Se recomienda proveer de prendas de trabajo ligeras, transpirables y de colores claros. Asimismo, se debe promover el uso de gorras acoplables bajo el casco de seguridad y la aplicación sistemática de protectores solares de alto factor.
3. Detección temprana: Síntomas de alerta y actuación rápida
El autocuidado y la vigilancia activa entre compañeros son cruciales a pie de obra. Si un operario presenta síntomas como mareos, desorientación, dolor de cabeza intenso, pulso acelerado, náuseas o piel seca y enrojecida (sin sudoración), se debe actuar con celeridad:
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Trasladar al afectado de inmediato a un lugar fresco, sombreado y ventilado.
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Aflojar la ropa de trabajo y aplicar paños de agua fría en la cabeza, cuello, axilas e ingles para forzar el descenso de la temperatura corporal.
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Suministrar agua fresca poco a poco, únicamente si el afectado se encuentra consciente.
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En caso de que el trabajador pierda el conocimiento o su estado no mejore de forma rápida, avisar con carácter de urgencia a los servicios de emergencias (112).
Conclusión: Una cultura preventiva consolidada
La gestión del riesgo por altas temperaturas es una responsabilidad compartida que abarca a toda la estructura operativa de las obras. Desde Grupo Descasur Relux, se promueve de manera activa la integración de estas pautas en la rutina diaria de cada centro de trabajo y delegación.
La consecución de proyectos eficientes y de alta calidad técnica solo es posible si se asienta sobre la garantía absoluta de unos entornos de trabajo seguros y saludables para todas las personas que intervienen en el proceso edificatorio.
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